Sentí miedo por si no podíamos rescatar a ninguna gallina. Pero estaba claro que no íbamos a irnos de allí sin liberar a ninguna. Seguí las instrucciones de Eneko y liberamos lo más rápido posible a las tres gallinas
Sólo estaba pendiente de que Eladio y las tres liberadas salieran de allí, ése era nuestro objetivo. En cuanto salió sentí un gran alivio y mucha alegría.
Realmente no creo que existan palabras para describirlo. Era como estar en una pesadilla, de ésas que en la vida no ocurren. Es increíble que ahí, tan cerca de nosotros, millones y millones de inocentes animales sufran ese calvario.